sábado, 2 de julio de 2011

La avaricia y el imperio expropiado de Donald Trump.



No nos engañemos. Los estrategas de la industria del casino y los burócratas del gobierno se unen para hacer promesas deslumbrantes de la renovación urbana. Es tiempo que usted se entere del sistema de redistribución de propiedades de Donald Trump. Corteja a los republicanos por meses, ese proceso lo ha llevado hasta a sus varios supuestos intentos de candidatura presidencial por el Partido Republicano que de verdad son esfuerzos mediáticos fraudulentos realizados para congraciarse con políticos en el poder a nivel estatal. Él anuncia su experiencia como haberse hecho rico desde la nada lo cual es absolutamente falso, Trump hereda su fortuna inicial y el negocio de construcción de su padre que fue de los primeros desarrolladores niuyorquinos en capitalizar del proceso llamado 'gentrification' (comprar edificios de pobres y derrumbarlos para construir edificios de lujo). Sus triunfos han alcanzado éxito usando y abusando de la capacidad del gobierno de expropiar la propiedad privada para el “uso público del desarrollo económico.” Invocando la cláusula de la Quinta enmienda, los constructores de garajes de estacionamiento, hoteles extravagantes y casinos han coludido con los políticos electos para hurtar propiedades de manera legalizada.


Bajo el dominio eminente, la definición del “propósito público” se ha estirado para cubrir hasta caminos y puentes a mega-tiendas. Ha demostrado total indiferencia por los derechos fundamentales de la propiedad privada personal y la posesión de residencias en comunidades tradicionales. En los años 90, él emprendió una guerra notoria contra una mujer anciana, dueña de su pequeño hogar en Atlantic City porque quería su terreno para construir un nuevo estacionamiento. El Institute for justice, un grupo de litigadores sin fines de lucro, representó a la Señora Vera Coking eventualmente ganando el caso. Institute for justice explica el esquema confiscador de Trump:

"Donald Trump no tiene que negociar con un dueño privado cuando él quiere comprar una propiedad inmobiliara, porque una agencia gubernamental lo conseguirá para él a una fracción del valor de mercado, incluso si el dueño rechaza vender. Después de que identifica la tierra que él quiere adquirir intenta confiscar las propiedades usando un proceso de dominio eminente, que permite que el gobierno declare propiedades para el uso público. Cada vez más, el gobierno ejercita el poder del dominio eminente para tomar propiedades de una persona privada y dársela a otra. Al mismo tiempo, los gobiernos son cada vez menos considerados de las necesidades de los residentes y no hacen caso de la pérdida personal de los individuos que son desahuciados."

Ha defendido el caso Kelo v. New London que mantiene el uso expansivo del dominio eminente (caso infame que se trató de una expropiación de una comunidad centenaria para convertir los terrenos en estacionamiento para una planta Pfizer en Conneticut). Él dijo al ancla Neil Cavuto de Fox News que defiende el poder del gobierno de desplazar a gente de sus hogares y negocios basados en determinaciones arbitrarias:

(Trump) “El hecho es, si usted tiene una persona que vive en un área que no necesariamente es una buena área, y el gobierno quiere construir un enorme desarrollo económico, donde mucha gente va trabajar y para hacer del área una buena área, y mover a la persona que está viviendo allí a un mejor lugar - ahora, sé puede ser que no sea su opción - sino mover a la persona a un mejor lugar pero crear millares de trabajos y embellecimiento y otras cosas, pienso que es bueno.”

La mayoría de las promesas de la creación de empleos generosos, las matemáticas de la reconstrucción, raramente suman totales positivos. Los criterios de Trump de lo que llama "un área que no necesariamente es una buena área" son todas comunidades tradicionales y residencias.

La libertad comienza a nivel local. No hay nada más fundamental que el principio que el hogar de un hombre o mujer es su castillo. Que conste que la humildad del aposento es un asunto muy cultural aunque para declarar estorbos públicos ('blight', usual parte de la estrategia de expropiaciones) se descuenta con los criterios sociológicos y se nutren de visiones fastuosas de la construcción. Imposible de compaginar que por ejemplo la existencia de comunidades tribales en Panamá (viviendo en chozas y sin servicios de electricidad ni agua potable que de hecho rechazan de forma vehemente) registran niveles de salubridad por encima de los promedios urbanos modernos, longevidad que raya en vidas centenarias y hasta una virtual inexistencia de cáncer y otras enfermedades mayores con esta insistencia acomodaticia en que las imágenes burguesas de lo que es buena vida es exclusivamente lo óptimo como existencia. La buena voluntad de Donald Trump de pisotear este derecho le dice todo lo que usted necesita saber sobre sus actos falsos. Es todo parte de esquemas para expandir su avaricia.


Barrio La Perla de San Juan, fotografías recientes.



Visualización artística del barrio La Perla según el plan de "Walkable City" del municipio de San Juan.


Nota.- Favor ver

La Perla ya tenía su plan de desarrollo

Mientras que la idea del alcalde de la capital Jorge Santini pretende transformar la isleta de San Juan a través de su propuesta “Walkable City”, la propuesta Paseo La Perla realizada por el Taller de Diseño Comunitario de la Escuela de Arquitectura del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico a petición del Servicio de Parques Nacionales federal convierte la isleta en una caminable, pero sin pisotear las comunidades.


Elio Martínez Joffre, director y profesor del Taller de Diseño Comunitario, asegura que la diferencia entre su proyecto y el del alcalde reside en que Santini pretende “limpiar (eliminar) La Perla”, mientras que su proyecto, diseñado a petición del Servicio de Parques Nacionales federal, aspira a darle más “acceso a La Perla” y “reciclar las estructuras” existentes. El profesor asegura que “La Perla siempre ha sido un reto arquitectónico” y que la manera en que el reto debe ser atacado es pensando en la arquitectura como “un medio, una herramienta que le damos a la comunidad para que ésta se maneje”.

El ambicioso proyecto del alcalde, confeccionado por la firma Antonio Di Mambro + Associates, Inc. (ubicada en Boston, Massachusetts), que durará 20 años en completarse y todavía no tiene los fondos para su construcción, trastoca un sinnúmero de aspectos de la vida sanjuanera incluyendo la existencia de La Perla en el Viejo San Juan, y San Agustín en Puerta de Tierra. Evidencia de lo anterior lo son las fases de construcción propuestas para el proyecto “Walkable City” que afectarán directamente a las comunidades, donde se proyecta la construcción de un paseo peatonal con miras al mar y un desarrollo urbano, todo en función de la implementación en la isleta de un tren liviano y la construcción de proyectos que sean atractivos para la economía derivada del turismo.

Pero desplazar a las comunidades no es la única manera de desarrollar la isleta. Al menos así lo asegura el arquitecto Martínez, que junto con sus estudiantes, conceptualizó el “diseño participativo” Paseo La Perla donde los protagonistas del desarrollo son los residentes de la barriada.

Paseo La Perla surgió del deseo de Parques Nacionales de conectar el Castillo San Felipe del Morro y el Fuerte San Cristóbal. Sabiendo que cualquier construcción afectaría a La Perla, la agencia federal decidió comunicarse con el taller universitario para así viabilizar un proyecto inclusivo.

Paseo La Perla incluso se le presentó al Comisionado Residente en Washington, Pedro Pierluisi, en una visita que éste hiciera a la comunidad hace unos cinco meses. Martínez dice que Pierluisi lo vio con buenos ojos. La visita del Comisionado a la barriada sanjuanera fue producto en parte de una gestión realizada por Jorge Gómez González, líder comunitario de La Perla que actualmente está en cárcel en espera de juicio luego de que la magistrada federal, Camille Vélez Rivé, le negara la posibilidad de prestar fianza debido al historial criminal de éste. Gómez González fue arrestado la semana pasada durante un operativo realizado por agencias nacionales y federales en La Perla.

El primer paso de los estudiantes del Taller de Diseño Comunitario fue recopilar las condiciones existentes de la comunidad, tanto las físicas, como las sociales, resumiendo así una serie de necesidades entre las que se encuentran kioskos para que los residentes monten negocios, un paseo deportivo que posibilite el uso de bicicletas, patines y patinetas, un paseo marítimo enfocado en los pescadores del área, plazas y parques que sirvan de punto de encuentro entre los distintos sectores (San Miguel, Perla Vieja, Guaipao, La Loma), restauración de calles, alcantarillados y luminarias, confección de huertos caseros, y el establecimiento de paneles con información histórica de allí. El proyecto universitario se pensó para atender estas peticiones y propuestas de la comunidad.

Según la presentación del proyecto “Walkable City”, las mencionadas comunidades pasarán por un proceso de revitalización e integración económica, sin embargo llama la atención que en el pasado varias comunidades han sido desplazadas y expropiadas bajo la misma consigna.

Así lo afirmó el arquitecto Edwin Quiles al recordar el desplazamiento de la comunidad santurcina de San Mateo y alertar sobre las amenazas de expropiación que actualmente sufren las comunidades Los Filtros y Mainé, en Guaynabo. Según el arquitecto, para los desarrolladores “el terreno vale más que la gente”, y cuando es hora de ampliar las ciudades, éstos no dudan en llevarse por el medio a los residentes de la periferia citadina. El arquitecto Quiles presentó en 1978 un Plan Maestro para La Perla enfocado en el fortalecimiento social de los sectores de la barriada. Herencia de este plan es el que este año presentó el Taller de Diseño Comunitario y que fue avalado por la comunidad.

Si el plan del alcalde capitalino llegara a implantarse, de San Angustín sólo sobreviviría una iglesia y el legendario complejo de viviendas El Falansterio (que construido en la década de los años 30, es el primer proyecto de vivienda pública que se construyó en Puerto Rico); de La Perla, sólo sobreviviría el nombre.
VIERNES, 08 DE JULIO DE 2011 17:56 LAURA MOSCOSO CANDELAS


2 comentarios:

Ana Medina dijo...

Porque el poder sigue siendo cada vez más importante ( el dinero ayuda ) los seres humanos comunes tenemos cada vez menos valor. Nos convertimos en objetos, te uso cuando te necesito, cuando no te desecho. Verdaderamente es una situación atemorizante ...¿qué esperamos?

Espartana Roja dijo...

Amigo, estoy compartiendo este magnifico escrito. Gracias mil por redactarlo!!!!