miércoles, 7 de marzo de 2012

La ira: el reto de Aristóteles


Resiento el que un tema tan importante en las vidas de todos como lo es la violencia enmarcada en relaciones de género y en escenarios familiares o de parejas se convierta en (o se proponga como) un follón o moda fraccionada del discurso politiquero. Estemos claros como asunto de premisa este problema no tiene absolutamente nada que ver con partidos sino es la indiscutible incapacidad y mediocridad que han presentado todos los partidos en sus respectivos turnos al poder en poderlo entender y atender. Escuchar que usen esta característica de conducta aberrada tan generalizada en sus diferentes niveles y manifestaciones como epíteto es, repito, faltarle el respeto al pueblo e incumplir su requerimiento ético de quien sea el político, sea mujer, sea hombre, sea lo que sea, sea lo que deje de ser... Hay tantas cosas de las cuales hablar en sus incesantes y febriles (tontos por cierto) intercambios de insultos, dejen los temas urgentes a la urgencia... Es además tremenda muestra de insensibilidad y superficialidad atroz...

Todos lo sabemos: la cólera ocurre, en cierta forma o manera es parte de nuestras vidas, cuando un individuo se siente injustamente tratado o discriminado por otra persona o grupo de personas es natural, desagradable pero natural. Sin importar cuánta gente esté implicada la cólera, cuando es identificada y utilizada eficazmente, puede responder a un propósito interpersonal positivo si se nivela (o estabilíza) la emoción del individuo. De tal manera, la identificación y canalizar la cólera puede crear simultáneamente por lo menos dos resultados positivos: alivio emocional e impulso emocional para el individuo que se siente injusticiado o víctima de actos prejuiciados en reclamo de justicia y remedios. Toda la narrativa fresita de que el mundo va a deshacerse de las reacciones negativas es pura filfa sin ninguna base científica, todos los alegatos por una sociedad inmersa en una palangana inerte de emociones placenteras es idiotez. Usar de trasfondo estas racionalizaciones para apoyado en esas falsedades patéticas hacer ataques personalistas es un des-servicio abominable y nada productivo. No nos vamos a convertir en plantas en un jardín social.

Antes de que los resultados personales e interpersonales positivos se puedan alcanzar, sin embargo, una persona debe desarrollar la capacidad de identificar la cólera en el momento en que surge y canalizar su energía para una función personal e interpersonal positiva. Veremos resultados edificantes y saludables en la medida en que dejemos de atender esta realidad mediante excusas y sistemas inoperantes y logremos proponer maneras de cómo una persona pueda utilizar la fuerza de esta emoción particular para fines positivos o redirigirla a canales de expresión que redunden en pasos afirmativos para atender sus raíces. No podemos seguir dando vueltas a la noria: la rabia existe, los enojos existen, las insatisfacciones existen, las incapacidades comunicativas, momentáneas o de fondo, existen, las malas interpretaciones existen, los abusos existen, los engaños existen, y seguirán existiendo de una u otra manera, cómo los atendemos es el reto.

La expresión emocional de la cólera puede ser apropiada. Algunas intensidades de la cólera pueden ser muy espantosas si se transforma a una expresión de la vulnerabilidad de personas capturadas en una dinámica dada, pero puede responder a un propósito personal e interpersonal positivo ya que reprimirlo por completo sin atender sus razones (la negación o el estado de inconsciencia) o desarrollar nuevos sistemas de conducta es meramente posdatar una explosión casi de seguro mucho peor. Como asunto de definición la cólera no tiene que ser negativa.

No somos berenjenas ni chayotes, tampoco debemos ser batatas ni malángas, somos seres humanos... Sentirse enojado sin tener miedo de que su cólera se extienda a actos lamentables y ofensivos es tal vez la máxima. Sensaciones se dan en movimiento y oleadas a través del cuerpo. Nudos en su estómago, quijadas apretadas y otras manifestaciones corporales responden a reacciones reales del cuerpo lo que puede servir de aviso para proponer rutas alternativas, ese es un gran reto que en nada atendemos cuando vemos a los políticos trivializar y manipular este aspecto tan esencial de nuestra naturaleza humana…

¿Cómo compagina que el PNP en una cuña radial utilice la violencia doméstica como leitmotiv para atacar al adversario con la noticia de que la senadora Melinda Romero solicita una orden de protección en su calidad personal...???

Es simple la respuesta, es incoherente dicha relación de hechos porque dicha conducta violenta que encapsulamos como doméstica no tiene nada que ver con ideologías ni membretes partidistas. Este tema y su atención insatisfactorio en el debate público es irónicamente fuente legítimo de enojo lo que a su vez insta a que por un lado exijamos seriedad y cuidado en el manejo del temario y por otro me mueve a replantear la urgencia de discutir estos temas. En ese replanteamiento vemos a Aristóteles en su 'Etica a Nicómano':

Cualquiera puede ponerse furioso… eso es fácil.
Pero estar furioso con la persona correcta,
en la intensidad correcta, en el momento correcto,
por el motivo correcto, y de la forma correcta… eso no es fácil.

(Nota.- Se encuentra disponible en la red una versión de 'Etica a Nicómano', disponible en: http://www.analitica.com/bitblio/aristoteles/nicomaco.asp)

Como en tantas cosas, Aristóteles tiene razón. La cólera o el enojo pueden ser positivo porque es una reacción natural de defensa y puede ser más saludable que la depresión y la apatía, otros estados emocionales que en ocasiones igualmente se plantean como producto de severas insatisfacciones.


La rabia, la furia, el enojo y la cólera son energía, es emoción (podrías decir energía en movimiento personal: e-moción). Determinar su fuente o orígen es usar dicha emoción como una señal que algo puede estar mal o que estamos en peligro de un perjuicio, un prejuicio o un daño inminente, el asunto es cómo reaccionamos, cómo manejamos lo que tal vez es un estado emocional legítimo. La represión o la negación que tantas veces se sugiere puede ser inmensamente peor lo que de ninguna manera justifica la violencia pero exige atención. Es como los truenos avisan tormenta, asustan pero advierten, qué hacer si esperar la lluvia y las ventoleras sin hacer nada o protejernos, es el asunto.

Como me molesta que el debate público se desarrolle, nutrido de mentiras, en el dime-direte, en el intercambio de insultos, en la superficialidad, los prejuicios y las simplezas cuando hay temas importantes, de importancia medular, necesarios y contenido substantivo que requiere, exige ser atendido, que se deja de lado para protagonizar duelos de egos... en el cuerpo político este tipo de dinámica es sin dudas propio de lo excremental: residuos y porquería sin cualidades ni méritos...

De repente se impone exhortar a canalizar adecuadamente el debate de una problemática urgente. Nos luce que intercambios de opiniones sobre hechos particulares deben realizarse con el cuidado de no proyectar informaciones que a nivel general sirvan para confundir, tergiversar o soslayar planteamientos fundamentales y aspectos rectores. Cautela a los que inspirados por motivaciones políticas, sean las que sean, hagan un flaco servicio.



Nota.- Esta entrada es la suma de unos comentarios que he ido redactando en Feisbuk, con los acontecimientos he sentido la necesidad de plantearlos de manera íntegra.

Quiero aprovechar para añadir un nota referente a salida de un libro nuevo sobre el tema y que se presenta este jueves 8 de marzo en la Librería La Tertulia de Río Piedras mientras hay quienes hacen alarde de actitudes inapropiadas es reconfortante ver que hay esfuerzos en los caminos correctos:

"..pretende multiplicar en su libro Espacios de libertad: mujeres, violencia doméstica y resistencia; el entendimiento de la complejidad de la violencia doméstica, ya sea sexual, económica, emocional o física. El texto estudia y reflexiona sobre este mal social, aporta instrumentos de análisis para comprender sus raíces y debates teóricos, y propone un novel modelo de empoderamiento...En el texto se contestan tres inquietantes preguntas: ¿cómo sobreviven?, ¿cómo resisten? y ¿cómo tienen fuerzas para seguir luchando ante la adversidad? La autora analiza la multidimensionalidad de este tipo de violencia y las dinámicas de poder, control y resistencia. “..ninguna ley es suficiente para erradicar un problema tan complejo como la violencia contra las mujeres. Tenemos que tener la ley, tenemos que tener la educación, tenemos que tratar de promover cambios en las normas culturales”, expone. Y es importante tomar acción, tanto a nivel individual como colectivo..."
Espacios de libertad: Mujeres, violencia doméstica y resistencia.
Diana Valle Ferrer (catedrática de trabajo social en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedas. )
Favor ver:
http://www.primerahora.com/desenmaranalaviolenciadomestica-621733.html

10 comentarios:

Dominga Estrella Flores Anaya dijo...

Cuanta certeza en este analisis!!!

Forjador Boricua dijo...

De acuerdo 100%...

Alberto Octaviani Irizarry dijo...

Muy atinado.

Ricardo Marrero dijo...

Yo nunca he sido violento con mi esposa. Eso lo aprendí de mi padre que era un alcohólico maltratante, quien intentó matarnos en varias ocasiones! Aprendí muy bien, con el sufrimiento de mi madre, de mis hermanos y de mis vecinos que tuvieron que intervenir. Del mal aprendí a no hacerlo!

roberto 'pachi' ortiz feliciano dijo...

Por eso, por ser un tema tan cercano a tanta gente, por ser a la vez problema que puede ser atendido, por eso cogerlo de vacilón es un insulto...

Forjador Boricua dijo...

Te felicito Ricardo sabemos lo dificil que es romper el ciclo de maltrato, somos muchos los que vivimos esa pesadilla... Aprovecharse del dolor ajeno es tarea de personas sin pisca de sencibilidad, seres malvados con almas oscuras, ya tendran su recompenza...

Neftalí García dijo...

La violencia individual está relacionada con el sentido de impotencia dentro de estrechos límites sociales que generan desigualdad creciente y la depresión económica que nos arropa.

Cecilia Colon dijo...

Diversos sistemas de pensamiento y escuelas mìsticas o filosòficas coinciden en ver nuestra época como una edad contrahecha, era de disoluciòn en que "todos contra todos" es la actitud que prevalece. Asì, un brahamàn dice "Khali" o "Cali" y como hizo Neruda en Residencia en la tierra la tratarìa con toda la devociòn a ella debida;"Oh madre oscura..." Y se aceptarìa como dirìa un budista, "discìpulos de las cinco impurezas. En el Sutra del loto se lee: "En una edad meléfica , en un siglo o milenio lodoso habrà muchas cosas que temer." y en El Apocalipsis se nos da el mandato: "Levàntate y refuerza las cosas que van a perecer pero que aùn no han perecido" También existe el adagio japonés: "En la era maléfica de Mappo es su rival su mejor amigo." Dice San Mateo: "bendice al que te maldice."Todos tienen razòn, hasta el Koràn que sostiene que es inicuo amar a los enemigos. La época es de general disoluciòn porque los tres venenos, la avaricia, la violencia y sobre todo la ignorancia de las enseñanzas oscurece el corazòn de los seres y les impide verse en el espejo del pròximo o el pròximo La usura , los altos intereses, los impuestos elevados,los monopolios que anulan las leyes del mercado y crean artificialmente la pobreza econòmica cierran para el hombre comùn el horizonte de la prosperidad. Y hacen que ese versìculo bìblico: "Bienaventurados los hombres de buena voluntad porque ellos heredaràn la tierra." El regreso de la cordura a las relaciones cotidianas es posible, pero el hombre comùn no lo cree y esa deseperanza genera dinàmicas de maltrato para sì mismo y para los suyos. El hombre que es su peor enemigo es el que abunda. La falta de fe en las insituciones sociales y en sì mismo anula la vida creativa, mina la capacidad de expresar la ternura, el afecto, la empatìa, la sociabilidad. Enseñar y aprender el autodominio, el control de sì mismo especialmente de la emociòn negativa es posible también.Existen los métodos para aprender ese autodominio y no permitir el ser vìctimas de las circunstancias. El ser humano posee una gama de emociones que va del odiar a todos y a sì mismo hasta la pràctica de la compasiòn màs altruista . Y a cada instante la vida nos pone en situaciön de elegir.P.R. es una sociedad inmadura, infantil, donde con cuatro clichés cualquiera se siente dueño del mundo. Nos rodean paìses en estado convulso, enormes, mucho màs grandes que nosotros mismos y afectados por el mismo estrabismo.;la sociedad industrial y hasta la de servicios ha extraviado la relaciòn del hombre y la mujer. Las bodas de oro son casi un sueño imposible. Los autos de lujo, la mansiòn y la piscina y las vacaciones en Parìs si no estàn cimentados en el amor profundo del "contigo pan y cebolla" se cruzan con "la mujer en la casa y con la pata quebrada" y asì nadie feliz. El culto de los héroes, la reverencia a los ancestros, el respeto a las costumbres y tradiciones generan una sociedad en que los roles sociales son màs definidos, màs fàciles de poner en pràctica.Reforcemos la nuestra enseñando literatura gnòmica, el refranero, los proverbios y hagamos énfasis en que el rol masculino es de protecciòn de ancianos, mujeres y niños y el de la mujer es apoyar a otros y asì lograr que otros la apoyen a ella.Métodos que enseñen la paciencia nos salvaràn de la psicosis colectiva, que es mundial como la crisis y generada tan artificialmente como ella por el egoìsmo desmedido y la gana de vivir con la misma desmesura.

Vivian Quiles-Calderín dijo...

Excelente tu análisis!!

José Rodriguez dijo...

Hay que tener eso siempre presente...