martes, 13 de marzo de 2012

Voyeurismo y praxis política.


Entre los desniveles de las declaraciones sobre un supuesto acto legal de comprar "algo" en una tienda de temas íntimos - lo cual es conducta aceptada por las fuentes reconocidas periciales del comportamiento humano desde que se publicó en 2004 el estudio titulado "The Health Benefits of Sexual Aids & Devices: A Comprehensive Study of their Relationship to Satisfaction and Quality of Life" (estudio conducido por el centro Berman y financiado por una concesión educativa con la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y presentado en Chicago en la Segunda Conferencia avanzada de Salud Sexual Femenina) - hay un aspecto que no es el que quieren destacar quienes proponen el tema como asunto de escándalo, sin embargo si es caracterizado como una conducta diagnosticable por el Diagnostic and Statistical Manual (DSM-IV) y la Asociación Americana de Siquiatria (American Psychiatric Association/APA) y es el voyeurismo.

El voyeurismo es el interés o la práctica sexual del espionaje de gente dedicada a comportamientos íntimos, u otras acciones consideradas generalmente de naturaleza privada y personalísima. (Recordemos los famosos casos de los "roba-panties" en los cuales incide el acto ilegal de robar lo ajeno -el acto prohibido como estímulo-, invadir la privacidad de otras personas y el "fetiche" de tener algo que es cosa o información sexual privada e íntima de otra persona.) Lo cierto es que si una persona actua a base de estos impulsos o intereses (igual que si esta conducta le produce mayores satisfacciones ya sea meramente como propuesta insistente), le causa fantasías sexuales y refleja un problema de dificultad interpersonal. Se describe como un desorden de preferencia sexual en el ICD-10 lo que es ser lo que llaman en el argot pueblerino un "ligón" y que por su patrón de conducta ilícita incide en violaciones de los derechos de intimidad y privacidad de las personas. Los estatutos criminales del voyeurismo se relacionan con la violación de las leyes de la intimidad.


En Stanley v. Georgia, 394 U.S. 557 (1969), el Tribunal Supremo invalidó todas las leyes estatales que prohíben la posesión privada de materiales eróticos o de tema sexual, basado en los derechos concedidos por las enmiendas Primera y Catorce. La protección para la posesión privada de estos se limita a adultos sobre la edad de 18.
Entonces no deja de ser alarmante que portavoces principales de un partido político en sus manifestaciones hacen alarde de sus fascinaciones por violar las leyes de privacidad basado en intereses aberrantes como el voyuerismo (ligones) mientras a la vez el contenido de su narrativa se aleja totalmente de los que son los principios aceptados de los peritos en conducta humana y lo que son los principios fundamentales de los derechos personalísimos.

El "moralismo" (o lo que llaman falsa moralidad) utilizado como estrategia política como muestra de manipulación (lo cual es inmoral a prima face) y el oportunismo sin criterios éticos al menos requiere de un apoyo racional que lo sustente, sin embargo sus declaraciones se nutren de mitos medievales y actitudes passé, y palidecen por su ausencia los argumentos de ciencia y derecho en dichos planteamientos.

Favor ver:
Kristin Fasullo, Beyond Lawrence v. Texas: Crafting a Fundamental Right to Sexual Privacy, 77 Fordham L. Rev. 2997 (2009),
http://ir.lawnet.fordham.edu/flr/vol77/iss6/4



El derecho a la privacidad sexual, dentro y fuera de la relación marital, es una libertad constitucional fundamental. (Griswold v. Connecticut (1965) 381 U.S. 479 [14 L.Ed.2d 510, 85 S.Ct. 1678]; Eisenstadt v. Baird (1972) 405 U.S. 438 [31 L.Ed.2d 349, 92 S.Ct. 1029]; et al. El derecho a la privacidad sexual se ha descrito como "protección de la zona de privacidad del comportamiento sexual circundante." El derecho ha sido reafirmado como un derecho inalienable, junto con el derecho a la defensa y a la propiedad; y concierne a las relaciones sexuales en intimidad.

Como otros aspectos del derecho a la privacidad, tal como libertad asociativa (te puedes unir a quien y con quienes estimes sin necesidad de revelar dichas asociaciones) y el derecho de expedientes personales de banco, el derecho a la privacidad sexual se puede afirmar rechazando contestar a preguntas irrazonables que se entrometan con el derecho (no tienes que revelar tu vida, gustos ni conducta íntima).


Por supuesto, el derecho a la privacidad sexual no es absoluto, y el acceso puede ser ante procedimientos judiciales obligados; el acceso se justifica solamente, sin embargo, si el acceso solicitado sirve el interés del estado que obliga la verdad en procesos jurídicos. El que busca descubrimiento evidenciario debe probar un requerimento legítimo notable, y debe establecer más que simplemente una relación racional de cierto interés del estado; solo los abusos más graves, que ponen en peligro intereses apremiantes, dan ocasión para limitar el derecho de la privacidad sexual.

Una intrusión de la privacidad sexual se puede hacer solamente en base de necesidad inevitable; y el acceso obligado [necesidad inevitable] se constriñe estrechamente para asegurar la protección máxima de los intereses constitucionales en juego. Finalmente, cualquier pedido de esta clase de descubrimiento debe ser adaptado estrictamente.

Debemos plantear que no existe ningún estatuto que prohíba los orgasmos (ni las actividades conducentes a dicho estado) en relaciones sexuales consensuales entre adultos (ni en actividades a solas de dichos adultos).

2 comentarios:

roberto 'pachi' ortiz feliciano dijo...

La sexóloga Wanda Smith defendió hoy, el hecho de que las parejas asistan a tiendas de artículos sexuales y consideró una “hipocresía” las reacciones que se han levantado luego de que el candidato a la gobernación por el Partido Popular Democrático, Alejandro García Padilla, admitiera que fue a una de estas tiendas a comprar un regalo para su esposa durante un viaje a Seattle.
"La mayoría de las personas adultas y hasta jóvenes entran a estas tiendas a comprar diferentes artículos, así que, sí es una hipocresía. Si tu me estuvieras hablando de hace 20 años atrás, cuando nosotros empezábamos a trabajar los temas de sexualidad a nivel público, pues todavía había mucho tabú y mucha gente con vergüenza, pero mira, ahora hasta en las gasolineras te venden artículos, por favor", dijo la experta durante una entrevista con WKAQ 580.

De igual manera, Smith expresó que la mayoría de las parejas están consciente de que tiene que haber una variedad dentro de la relación por lo que acuden a estos "sex shops" en busca de opciones y ella como especialista, lo recomienda.

http://www.primerahora.com/wandasmithapoyaqueparejasadquieranarticulossexuales-624358.html

roberto 'pachi' ortiz feliciano dijo...

Contrario a los comentarios descalificativos de los opositores políticos de García Padilla, la psicóloga y sexóloga Alicia Fernández señaló que los juguetes y productos eróticos no deben relacionarse con la inmoralidad o la perversión.

La experta en sexualidad humana aclaró, en cambio, que buena parte de los artículos disponibles en los sex shops enriquecen la vida íntima de la pareja, pues pueden aumentar el placer y darles un toque diferente a las relaciones sexuales.
Son muy pocas las personas que realmente conocen las técnicas erotológicas de la sexualidad, dentro de las cuales está precisamente el uso de juguetes sexuales. Estos artículos sirven para darle variedad a esos encuentros sexuales y evitar, así, caer en la monotonía, que lo que provoca es un desgaste en la relación que puede, incluso, llevar a un divorcio”, advirtió la doctora Fernández, quien indicó que la vestimenta sensual y las películas eróticas también ayudan a potenciar la creatividad sexual.

“En el caso de lo de Alejandro García Padilla, no debe existir ningún tipo de señalamiento de inmoralidad. Al contrario, él estaba pensando en el reencuentro íntimo que iba a tener con su esposa cuando regresara a Puerto Rico (de Seattle). Y esto es saludable porque la sexualidad es terapéutica: libera al ser humano de tensiones y une más a la pareja porque mientras más encuentros sexuales satisfactorios existen, más es la unión emocional entre ambos”, precisó la también presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Educación, Consejería y Terapia Sexual.

Invasión a la intimidad
La sexóloga criticó la invasión a la intimidad del senador de la Pava y la de su esposa, Wilma Pastrana, que ha supuesto la discusión pública de la ya famosa visita a la tienda de artículos para adultos.

“En la intimidad de una pareja no se debe inmiscuir nadie. Yo entiendo que, como la palabra misma dice, es un espacio íntimo que le concierne única y exclusivamente a las personas involucradas”, sentenció la Dra. Fernández.


“Uno de los derechos sexuales de las personas es el derecho a la intimidad, y aquí lo están violando”, lamentó la especialista sobre la polémica suscitada tras la divulgación de una copia de la factura de la tarjeta de crédito que García Padilla utilizó para la compra del regalo.

Más allá de este punto, la doctora subrayó, asimismo, que el incluir juguetes eróticos en la vida sexual no tiene nada reprochable, “siempre y cuando la pareja esté de acuerdo y no provoque daños a ninguno de los dos ni a terceros”.

Doble vara
Sobre el relacionar la compra de un artículo en un sex shop con faltas a la ética y la moral, como han hecho algunos líderes políticos del país, la doctora Fernández opinó que existe una “inadecuada educación sexual” en nuestra sociedad que abona a muchos prejuicios y creencias erróneas.

La experta en sexualidad humana reprobó, además, lo que calificó como una “doble vara” entre la vida íntima de los ciudadanos comunes y la de las figuras públicas, como es el caso del senador popular.

“Se tiende a asociar que las personas que tienen algún tipo de posición o poder son seres asexuales, y el ser humano es un ser sexual desde que nace hasta que muere. Tienden a pensar que, porque tienen esos puestos, no tienen intimidad ni relaciones sexuales”, mencionó la sexóloga, con práctica en la Clínica de Sexualidad Humana.

“Todo este asunto (de García Padilla) no es inmoral porque todo ser humano tiene necesidades sexuales. Viene siendo como una doble vara, es decir, es bueno para mí, pero no para otro. O sea, están conscientes de que los juguetes pueden ayudar a darle variedad a los encuentros, pero no pueden o no se atreven a decirlo”, concluyó la sexóloga.

http://www.primerahora.com/XStatic/primerahora/template/content.aspx?se=nota&id=624498