lunes, 30 de enero de 2012

Desfases de las percepciones.


¿Cuántos niños han visto en la penumbra de su habitación entre la ropa de un closet abierto la figura temible de un monstro hambriento...? Ese es un caso de percepción que se parece a cuando alguien entre los arbustos ve la figura siniestra de un delincuente que resulta ser el buenazo del vecino llevando el perro a hacer sus necesidades biológicas...

La percepción (concepto sobre la cual se monta la de entrada desprestigiada orden administrativa policial sobre el uso de la "fuerza letal") se conoce como el conocimiento producto apriori de la opinión- o la aprehensión de cosas por la vista, audición, tacto, olor y gusto condicionado por los valores, temores y prejuicios- ha sido siempre una preocupación como método de análisis. El problema es creado por los fenómenos de la ilusión y de la alucinación perceptivas: ¿si estos errores son posibles, cómo puede la opinión ser lo que intuitivamente parece ser, un acceso directo e inmediato a la realidad o es dicha recreación de impresiones totalmente condicionada por el cuadro de personalidad, cultural e ideológico del que hace el ejercicio de dicha percepción? Recordemos el famoso "eye of the beholder" lo que nos advierte.

Centremos en un aspecto problemático y central de la opinión: cómo reconciliar algunas verdades al parecer obvias de nuestra experiencia del mundo con la posibilidad de ciertas clases de error perceptivos. En un concepto intuitivo, la experiencia perceptiva se encuentra sujeta a lo que llamaremos la franqueza al mundo.

Pero este hecho evidente de la franqueza es amenazado por la existencia de ciertos fenómenos reales o posibles conocidos como ilusiones o alucinaciones. Por lo tanto las teorías de la opinión necesitan responder a las supuestas amenazas a cuenta de la opinión la cual de entrada puede ser incompleta, viciada, incoherente o susceptible de malas interpretaciones como toda opinión desprovista de datos. Este problema no es igual que el problema epistemológico de cómo la opinión puede sugerirnos el conocimiento del mundo externo. Noten que no voy a debatir que las acciones sean francamente excusas a toma de decisiones que se buscan racionalizar. El problema de la opinión es que es una clase de paradoja o de antinomia que se presenta independiente de lo epistemológico. La estructura del problema es simple: la opinión parece intuitivo y franca, pero este hecho de la franqueza es amenazado por la reflexión en ilusiones y alucinaciones. Por lo tanto la opinión, como la entendemos ordinariamente, parece ser imposible sin contar con construcciones previas de valores, roles, significados e imágenes. Las discusiones que dan lugar a este problema se pueden dividir en dos: las discusiones de la ilusión y de la alucinación.

Primera parte. Una ilusión se puede definir como cualquier situación perceptiva en la cual un objeto físico se percibe realmente, pero que ese objeto es distinto o diferente a lo que es realmente. Por ejemplo, una pared blanca en luz ámbar puede parecer amarilla; un sonido puede parecer ruidoso si estás muy cercano; y así sucesivamente pero permita dar el mejor ejemplo en casos de brutalidad policial: un "blower" de pelo puede parecer un arma en las sombras. En estos casos no es necesario que uno esté engañado en la creencia de que las cosas no son lo que son; la ilusión en este sentido no necesita implicar el engaño. Uno puede saber que uno está experimentando una ilusión cuando está sucediendo pero el problema es cuando en situaciones imprevistas tienes que reaccionar a dicha ilusión sin haberla identificado como tal, cuando ves el arma en lugar del inofensivo "blower" o escuchas un disparo en lugar de un petardo, y tu condicionamiento social te propulsa a tomar decisiones inmediatas y/o iniciar patrones de conducta rápidamente: reaccionas.

Propongo un ejercicio de lógica al respecto, veamos:

Cuando uno percibe una ilusión, cree que algo tiene una cualidad que el objeto verdadero que es percibido no tiene realmente. Cuando le parece a uno que algo tiene esa cualidad, produce una reacción consciente que tiene dicha cualidad (inexistente).

Puesto que el objeto verdadero en casos de la ilusión no es un reflejo consciente del objeto verdadero, uno esta inconsciente de él realmente. No hay manera de distinción, del punto de vista del tema de una experiencia, entre la fenomenología de la opinión y la ilusión. Por lo tanto no hay razón para suponer que incluso en el caso de opinión genuina uno esta directamente o inmediatamente consciente de objetos ordinarios y reales. Por lo tanto nuestra opinión normal sobre lo que que percibe es falsa. La opinión no puede ni tiene ser lo que pensamos normalmente que es. En el momento fugaz el "blower" es un arma y el petardo es un disparo.

La discusión presentada es negativa. Su conclusión es que las cosas de la que somos perceptivamente conscientes no son necesariamente los objetos ordinarios en el mundo externo del cual tomamos imágenes preconcebidas. Por supuesto, hay otra conclusión que somos siempre conscientes de "algo" en la experiencia perceptiva, cuál y qué es no se define por eso los prejuicios aceleran errores de juicio.

Lo polémico del ejercicio es que cuando uno esta perceptivamente consciente de que algo que tiene la cualidad preasignada, entonces crea un estado de conciencia totalmente irreal e infundado. Luego después es después y tarde es siempre tarde.

Segunda parte. Una alucinación es una experiencia que parece exactamente como una ilusión, es un objeto creado por la mente influenciada por estados emocionales estresantes, pero donde no hay objeto real relevante que es percibido sino imaginado. Como ilusiones, las alucinaciones en este sentido no implican necesariamente el engaño. Un aspecto importante es indicar que existen alucinaciones sin necesidad de que sean alucinaciones sufridas por enfermedad, drogas o alcoholismo. Se suponen como acontecimientos simplemente posibles: experiencias sensoriales que son indistinguibles del objeto. Por ejemplo, suponga que estoy teniendo una experiencia visual de un cadáver sangrando. La presunción es que las alucinaciones son posibles significa que podría tener una experiencia subjetiva indistinguible- que es indistinguible emocionalmente - de un cadáver sangrando, pero donde no hay de hecho un cadáver sangrando que estoy percibiendo en absoluto.

Como con el ejercicio lógico de la ilusión, la idea básica detrás de la discusión de la alucinación la representaremos como sigue:

Parece posible que alguien tenga una experiencia -alucinación- que sea subjetivamente indistinguible de un evento genuino pero donde no hay objeto independiente de la experiencia mental que es percibida. La opinión y la alucinación subjetiva indistinguible son experiencias esencialmente de la misma clase. Por lo tanto no puede ser que la esencia de la opinión dependa de los objetos que son experimentados, puesto que esencialmente la misma clase de experiencia puede ocurrir en la ausencia de los objetos. Por lo tanto el concepto ordinario de lo perceptivo -que trate la experiencia como dependiente de la mente-independiente se opone y no es correcto.

Veamos: en un momento de grandes elementos emocionales y fuertes impresiones como una manifestación masiva, una mente cargada puede proyectar imágenes producto de su inconciente, de repente por ejemplo al ver un encontronazo entre policías y manifestantes, un policía entre el tumulto puede "creer" haber visto un compañero policía siendo agredido o herido en el piso cuando en realidad dicha escena no es real: reacciona ante la "percepción alucinada".

Como con la ilusión, lo presentado aquí es negativo, demuestra que el concepto ordinario de la opinión (como se refleja en las percepciones) es profundamente problemático, si no incoherente: la experiencia perceptiva no puede ser lo que intuitivo pensamos que es: el rompecabezas de la experiencia. Y como con la discusión de la ilusión, se podría defender la conclusión que nos creemos conscientes de objetos irreales en escenarios reales impresionados por la opinión previa. Pero nota en esta etapa las presunciones según lo presentado: (a) que las alucinaciones en el sentido relevante son posibles; y (b) que las opiniones y las alucinaciones son estados de ánimo esencialmente de la misma clase. Si agregamos la presunción adicional, (c) que la naturaleza de una experiencia perceptiva se debe determinar por la naturaleza de lo experimentado, es fácil ver cómo alguien podría sostener estar conciente de objetos irreales en la experiencia perceptiva.

Observe que el problema está expresado como uno de la “naturaleza” de una experiencia. Esto significa la naturaleza desde el punto de vista del tema es naturaleza fenomenológica algo que, por ejemplo, podría producir su naturaleza fisiológica como estado del cerebro (hasta sin grandes referentes con la realidad de hechos sino de estados emocionales). La naturaleza de una experiencia del sujeto se forja a base del punto de vista que también se llama el “carácter de fenómeno” de la experiencia. El fenómeno se refiere a cómo las cosas se sienten o parecen. Una descripción del carácter de fenómeno de una experiencia es una descripción de cómo las cosas parecen al tener esa experiencia. Es también una descripción de cuál es la experiencia.

Para usar un ejemplo bastante popular: hay gente que juran y muy de veras creen haber visto un OVNI aunque estudios científicos de ese momento en lo que respecta a objetos en el cielo registren inexistencia de objetos corporales en ese espacio, o desplazamientos de movimiento, o energía de traslación en ese mismo momento. La persona ha alucinado y se cree profundamente una experiencia, un fenómeno. Un oficial policial en un bullicio que puede ser un carnaval, de repente ante estallidos y movimientos bruscos de la masa de gente puede creer ver un acto violento contra un compañero que no existe más que en su mente y en su estado emocional: lo percibe y si actúa a base de esa percepción, actúa a base de una irrealidad.

Conclusiones parciales. Los problemas presentados por las discusiones de la alucinación y la ilusión son de una forma similar. Cada uno implica un conflicto entre (a) la naturaleza manifesta de la opinión, pues es desde el punto de vista fenomenológico y (b) la posibilidad de ciertos fenómenos que sean incompatibles con esta naturaleza. Por lo tanto la percepción puede ser lo que no que parece ser lo real como se concibe desde el punto de vista fenomenológico, la percepción como sistema de valores reales es imposible o al menos inaceptable y altamente dudoso.

¿Cuáles son las características incontrovertidas de la experiencia perceptiva? La experiencia fue descrita como franqueza al mundo. ¿Qué significa? Podemos distinguir aquí dos ideas: uno sobre la naturaleza de los objetos de la experiencia, el otro sobre la relación entre estos objetos y el carácter fenomenológico de la experiencia.

La primera idea es sobre la naturaleza de los objetos de la experiencia. Es parte del concepto ordinario de la opinión que sus objetos son independientes, objetos públicos. Por supuesto, también percibimos las características de los objetos, así como los objetos mismos. Puede ser dicho que las descripciones de la experiencia implican una comisión/compromiso a la existencia de las cosas fuera de la experiencia: ¿pero es seguro describir la experiencia sin esta comisión y compromiso ulterior con lo real?

Supongamos que pedimos que nuestro receptor imaginado repita su descripción sin confiarse a la existencia de cosas fuera de su experiencia, pero sin la falsificación de cómo su experiencia se parece a ellas. Es una cosa, después, decir que la experiencia presenta sus objetos como independientes; es otro decir que son realmente independientes. Muchas teorías sostienen que los objetos y las características que nosotros experimentamos cuando percibimos realmente los objetos y sus características existen en el mundo de la mente. Nuestra experiencia perceptiva representa o es sobre los objetos... que son objetivos. Es decir, su naturaleza (o el carácter esencial) es independiente de tus acciones, disposiciones o fenómenos mentales. Pero es claro que, dadas las discusiones de la ilusión y de la alucinación, esto demanda ser defendido.

El primer componente de la idea de la franqueza al mundo es una demanda sobre cómo parecen los objetos de la experiencia. El segundo componente de la idea es una demanda sobre cómo el carácter fenomenológico de la experiencia se relaciona con esos objetos. Es parte del concepto ordinario de la experiencia perceptiva que el carácter fenomenológico de una experiencia tiene algo que ver con la naturaleza de los objetos reales percibidos. Cuando reflejamos sobre cómo es el carácter fenomenológico de la experiencia, e intentamos “mirar hacia adentro” para describir la naturaleza de la experiencia en sí mismo, la mejor manera de hacer esto es describir los objetos de la experiencia y cómo se parecen a nosotros. Cuando llevamos esta clase de actitud reflexiva nuestra experiencia es el mundo. A partir del punto fenomenológico parece algo fácil moverse a la demanda posterior que estos objetos realmente sean una parte de lo qué determina el carácter de una experiencia. Pero, ¿cuánta de la realidad queda inscrita en dicha experiencia y qué de los atributos, descripciones y características que en lugar de ser reflejo de lo real, son producto de lo personal e irreal como objeto...???

Franqueza al mundo - es desafiado por las discusiones de la ilusión y de la alucinación. La otra presunción que genera el problema de la opinión es que las ilusiones y las alucinaciones son posibles. Una forma para disolver el problema sería negar la posibilidad de estos fenómenos. Pero negar que las ilusiones son posibles sería negar que podríamos tener experiencias cuando que no tenga realidad. Esto no es una manera popular de ocuparse del problema, pues hay plausibles muchos ejemplos de tales experiencias. Donde se refieren las ilusiones, el punto principal es no la existencia de los fenómenos, sino su significado. Las alucinaciones son un poco más polémicas. Recuerde que la demanda es que es posible tener una experiencia que tiene cierta característica incluso si no hay tal objeto; y tal experiencia es subjetivamente indistinguible en su carácter de una opinión verídica de un objeto verdadero. Es la segunda cláusula de esta definición que lleve el peso en la discusión. Se acepta en todos los lados que se sufren alucinaciones verdaderas.

Hemos considerado a grandes rasgos las teorías principales de la percepción centrados en dos problemas claves relacionados a la realidad de los objetos y hechos: Una advertencia es necesaria: hay un número de teorías que no se discuten en esta entrada en detalle, porque no son respuestas al problema específico sugerido o porque requieren un tratamiento adicional extenso. Comoquiera quedamos advertidos que no todo lo que brilla es oro, un "blower" no es un arma ni un petardo un disparo...

Ahhh, un ejercicio visual: ¿viste el ojo que engalana el inicio de esta entrada...? ¿te pareció atractivo o interesante...??? Bien mira de nuevo con detenimiento, te doy una ayudita concéntrate en el centro del ojo, ¿qué ves...??? Percepciones...

Todo es según el color del cristal con que se mira... -Ruben Blades



Ñapa: ¿Qué son técnicas de la distracción y cómo trabajan?

Las técnicas de la distracción son básicamente cualquier cosa que puede sacar su atención de enfocar en un problema o un tema estresante. La idea detrás de usarlas es que una persona normalmente no piensa en más de una cosa a la vez. Ejemplo de las técnicas usadas en la distracción incluye a lo qué Briers (2009) se refiere como presencia sensorial: al fijar tus sentidos y emociones en un concepto diferente (realidad alternativa) de facto desplazas de tu conciente otros conceptos. Ventajas de usar la distracción como táctica incluye el crear un nuevo plazo mental o 'time-out' que retrasa significativamente toma de decisiones, el tiempo 'adicional' proporciona una estructura que produce seguridad (aunque sea realmente falsa).

La distracción no es un proceso a largo plazo, es una parte de una estrategia de evitar (posdatar) períodos difíciles y proporciona una alternativa valiosa a las estrategias que sugieren hacer frente a situaciones negativas. Esto es lo que hace el gobierno por ejemplo al anunciar sus supuestas nuevas consideraciones sobre el gasoducto mientras en efecto realmente nada ha cambiado en su proceso de implementar dicha propuesta. Han creado una ilusión que distrajo la atención de quienes se enfocaban en el problema y les produjo cierta seguridad efímera de que se había adelantado cosas que realmente no han sucedido.

Otro efecto además de entorpecer el foco de la realidad, promueve la desorganización y en muchas instancias multiplica el proceso de la frustración cuando las personas 'distraídas' reconocen haber sido manipuladas (y sobreactuan). Este efecto puede provocar reacciones desatinadas o abruptas como reacciones a ese choque ante la realidad lo cual si vemos es un problema de emplazamientos porque realmente la realidad nunca cambió lo que cambió fue la actitud ante ella.

Resbalamos en la cáscara...



La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida... - Ruben Blades

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay Roberto... que mas decir, que aparentamos ir hacia adelante, y vamos para atras...cabe preguntarse si alguno de los "genios" que han impulsado esta ley, (que aunque existe) y ahora la han hecho mas abierta, analizaron bien el concepto de percepcion y sospecha. No deben haberse tomado la molestia de las implicaciones peligrosas de este concepto tan humano y abarcador. Es esta la respuesta al informe negativo a la policia? Es esta la estrategia para combatir el crimen? Esta es una mera salida desesperada sin analisis critico y real. Dios nos ampare!
Monsy Ramirez

roberto 'pachi' ortiz feliciano dijo...

"La Policía de Puerto Rico emitió una nueva Orden General para regular cuándo sus agentes pueden usar fuerza letal y, aunque el objetivo es evitar violaciones de derechos civiles, expertos en la materia opinan que algunas de sus directrices podrían propiciar más abusos. La nueva orden, que entra en vigor mañana, surge en momentos en que se registra un aumento marcado en el número de ciudadanos que mueren a manos de policías estatales y municipales, algunos en forma injustificada y otros no. Según los datos provistos por el Departamento de Justicia, en los dos años pasados hubo 21 casos de ciudadanos muertos a manos de la Policía." (ElNuevodía)
Primero, la Orden General es totalmente innecesaria ya que las leyes penales regulan severamente el uso de la violencia so color de autoridad (es cosa de insistir y reforzar los Derechos ciudadanos que operan enfrentadas a las agresiones injustificadas);
Segundo, hasta las fuerzas armadas durante conflictos armados tienen la obligación de velar que su uso de la fuerza letal (hasta en escenarios de guerra/batallas) sea totalmente justificada, mandato que ha sido reiterado por diferentes jefes del Estado Mayor;
Tercero: todo este planteamiento es horriblemente evocador de la muerte violenta de Amadou Diallo, que recibe 41 disparos por el NYPD estando totalmente indefenso, desarmado y sin haber cometido ningún delito… La fuerza letal es una bomba que es y ha sido desgraciadamente evidenciado por la historia, es utilizada mal y en actos en violaciones de los Derechos civiles, abusada (malinterpretada) dicha política casi ciertamente. Estas leyes violentas entonces deben ser eliminadas y sustituídas con planteamientos de Derechos ciudadanos.
Veamos nuevamente el caso de Amadou Diallo: Un hombre frente a su edificio de viviendas en la noche, temeroso por un carro que se acerca del cual emergen un grupo de los hombres armados que lo acosan. Él intenta entrar y no puede; él intenta sacar su cartera, para entregarla posiblemente a ellos, y le disparan 41 tiros. Alegato de defensa de los oficiales policiales ante la muerte de Diallo: que temieron por sus vidas al verlo sustraer "algo" que presumieron era un arma, 41 disparos fue la respuesta a dicha sospecha que resultó ser totalmente infundada. Moraleja: Usted puede ser matado "legalmente" en su casa. Usted no sabrá quiénes son y pueden no identificarse. Pero cuando usted reacciona como probablemente es una reacción de reflejos ante un grupo de hombres armados que le persiguen, ellos supuestamente tendrán el derecho de disparar, sin consecuencias, porque interpretaron que su conducta es peligrosa. El caso de Diallo es sobre discrimen por concepto de raza, la política desacertada de proponer uso de la violencia oficial, y la mentalidad de estado policial por encima del estado constitucional. En Puerto Rico casos como los hechos lamentables en el residencial Monte Park corroboran este tipo de desfase inminentemente peligroso y propongo que es la contradicción absoluta (negación de facto) de lo que fue investigado en el reciente informe de violaciones de Derechos civiles por la policía de Puerto Rico.

roberto 'pachi' ortiz feliciano dijo...

posdata.- Hoy escuché a un sargento veterano de la policía comentar que lo peor de dicha orden, chequea, es que primero no es una ley, que ya existen leyes y tercero que los policías novatos (fiebrús de la violencia) pueden malinterpretar dicha orden, dicho de boca de un sargento con experiencia ahhh claro el igual sabe que de ocurrir una muerte injustificada el policía no se puede defender invocando la orden sin que medie evidencia de que dicha "percepción" de peligro inminente sea real (motivos fundados). A esto se añade que bajo las leyes penales en vigencia hasta si un oficial policial es ordenado a disparar pero note que la situación no amerite dicha acción debe obviar la orden, dicho de otro modo que la "obediencia jerárgica" no exime de responsabilidad penal. Coincido con las expresiones del veterano sargento, lo peor es la mentalidad violenta que puede crear en policías de menos experiencia y prudencia.